martes, 31 de enero de 2012

EL DERECHO A MORIR

(La Ch - Sitio web de noticias hecho en Tijuana, Baja California.)

Jorge Morales Almada    
Lunes 30 de Enero de 2012 12:29

* El derecho de morir, primera de tres partes

En la muñeca izquierda Jerry Dincin lleva el reloj que le indica que su tiempo se acaba. Tiene cáncer en los huesos y la firme decisión de quitarse la vida.
Y lo hará.
"Cuando la vida ya no sirva para vivir, ya no querré vivir", dice en la entrevista.
A sus 81 años de edad, Jerry Dincin todavía tiene la habilidad de cubrirse el rostro con una máscarilla que al abrir la válvula del gas lo llevará a un lugar del que sólo ha escuchado rumores y que algunos llaman "el más allá", aunque él no cree que exista.
"La muerte es la muerte y no creo que pase nada más", dice con un gesto de desgano.

 
Jerry Dincin empieza a padecer los dolores de ese mal que le carcome los huesos y está dispuesto a suicidarse con un método eficaz que lo hará olvidar ese sufrimiento.
Lo que el señor Dincin explica no es eutanasia, ni suicidio asistido, es una acción que dice hacer de manera consciente y racional, por su propia mano.
¿Tiene el ser humano derecho a morir?
"No hay derecho constitucional y no creo que deba haber un derecho moral para morir", expone el doctor James Walker, director del Instituto de Bioética de la Universidad Loyola Marymount.
"El derecho a morir es una frase muy cargada, la Suprema Corte de los Estados Unidos estableció en 1997 que la gente tiene derecho al control de dolor al final de la vida, pero no tiene derecho a la muerte como tal", recalca.
En ese sentido, bajo a Constitución de los Estados Unidos no existe un derecho a morir, aunque los estados de Oregon y Washington permiten el suicidio asistido, que no es lo mismo que la eutanasia.
"La eutanasia es quitar la vida del paciente al hacer algo o al no hacer algo para preservar la vida, mientras que el suicidio asistido es cuando el médico provee los medios para que el paciente se quite la vida", explica el doctor Walker.
La eutanasia puede aplicarse de manera activa, cuando se provoca la muerte mediante drogas u otros métodos letales, o pasiva, cuando se eliminan los medios destinados a prolongar la vida.
Pero Jerry Dincin no utiliza ninguno de esos términos para la decisión que ha tomado.
"Simplemente es mi derecho a morir", insiste.
James Walker, quien obtuvo su doctorado en teología en Bélgica, donde al igual que Holanda se permite la eutanasia activa; dice que todo paciente en fase terminal debe ser tratado con medicamentos para mitigar y suavizar los dolores, pero a toda costa evitar la muerte como solución.
"Entiendo por qué ciertas personas quieren quitarse la vida, porque tienen miedo del dolor y el sufrimiento al final de sus vidas, pero cada estudio que se ha hecho en Holanda y Bélgica es que cuando la gente recibe cuidados paliativos al final de sus vidas, deciste dramáticamente de la eutanasia o del suicidio asistido".
El cuidado paliativo es el camino a seguir, insiste este teólogo, por lo que se requiere ser más agresivo en aconsejar a la gente al final de sus vidas a que busquen esa ayuda.
"Yo soy médico y he trabajado por mucho tiempo en unidades de cuidados intensivos, y no creo que vayas a encontrar un número significativo de médicos que estén a favor de matar a sus pacientes o asistirlos para morir, creo que los médicos son sanadores y la eutanasia y el suicidio asistido son contrarios al propósito de lo que practican, que es la sanación, porque matar no es sanar", agrega Walker.
Para Jerry Dincin se trata de una decisión que tiene que ver con tener una muerte digna.
"Los paliativos no te dan calidad de vida y yo no quiero vivir así, eso no es vivir con dignidad", dice el hombre que en abril de 2011 fue diagnosticado con metástasis en el tejido óseo y cuyo síntoma más evidente es el dolor.

Pero a la Iglesia Católica, tanto la eutanasia como el suicidio asistido niegan la dignidad al ser humano.
"La dignidad no viene de la muerte", apunta Richard Doerflinger, portavoz de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB).
Todo ser humano, señala, tiene el derecho de recibir cuidados paliativos que van acorde a la dignidad de las personas.
"Durante el proceso de muerte, el aceptar el suicidio asistido mermaría la dignidad", recalca Doerflinger. "Los derechos en la Declaración de Independencia se refieren al derecho a vivir, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad... no se refieren a la muerte".
Desde una perspectiva filosófica, Vicente Torres explica que el instinto del ser humano es conservar su vida hasta donde pueda y el hecho de querer quitársela es ir contra ese instinto natural y de esa ética natural que toda persona lleva en su conciencia, independientemente de una motivación religiosa.
"Si en algún momento de nuestra existencia queremos cortar la vida antes de que se extinga sola, eso conlleva un planteamiento ético y moral. Los filósofos con una creencia religiosa dirán que el suicidio tiene una carga moral negativa, inclusive hay filósofos ateos que lo plantean de esta manera, independientemente de su falta de creencia en un Dios", señala el filósofo.
Pero hay filósofos, aclara, que sí consideran que el quitarse la vida es un derecho individual.

* Lea el miércoles la segunda parte de este reportaje: El gas de la muerte, un método muy efectivo para quitarse la vida sin dolor que están utilizando muchas personas a través de una organización que lo promueve.

domingo, 29 de enero de 2012

"EL DERECHO A LA MUERTE DIGNA HAY QUE CONQUISTARLO, COMO EL VOTO DE LA MUJER"

http://www.malagahoy.es/article/malaga/1171483/derecho/la/muerte/digna/hay/conquistarlo/como/voto/la/mujer.html

 

Considera que la sociedad está madura para tener una ley que regule el suicidio asistido y la eutanasia porque asegura que estas opciones son parte de la libertad de cada uno
| Actualizado 29.01.2012 - 01:00

-¿Desde cuándo existe la Asociación Derecho a Morir Dignamente?

-Desde los 80. Pero ha sido una asociación cerrada a los socios. No se nos ha conocido mucho.

-¿Quién puede ser socio y cuánto lleváis en Málaga?

-Cualquier persona, tenga una enfermedad terminal o no. La cuota mínima es 42 euros al año y la máxima, de 90. Si alguien quiere, puede pagar más. La cobertura es total para todos los servicios que da la asociación pagues lo que pagues. En Málaga llevamos casi dos años. DMD se está expandiendo. Hay DMD Andalucía, pero se está intentando que cada ciudad tenga una sede local. Es el caso de Málaga, Granada, Sevilla. Estamos intentando llegar a la población, a asociaciones, a instituciones. Descentralizar la asociación lleva mucho tiempo y mucho esfuerzo. El objetivo es que la gente nos conozca, desmitificar la muerte, que la gente conozca sus derechos y los exijan en los centros sanitarios. Aquí en Málaga somos unos 25 socios. En el perfil predominan las personas con algún problema terminal o que lo va a ser.

-¿Habéis tenido casos en Málaga?

-Casos no hemos atendido ninguno porque todavía no tenemos la infraestructura necesaria.

-¿Hay mucho tabú con la muerte?

-Muchísimo. El problema es que se nos enseña a vivir bien, pero no a morir bien. No se nos enseña cómo debemos afrontar ese proceso. Ni al ciudadano ni a las instituciones, ni a los hospitales. La muerte es un tema tabú, pero es importante que se hable de ello, que se conozcan las opciones que tienes y que haya libertad. Entendemos que actualmente se coarta un poco el derecho a decidir sobre tu propia vida. Desde DMD abogamos por el derecho de todas las personas a disponer de su propia vida. Nosotros nos dedicamos a personas que están ante un sufrimiento insoportable, ante una enfermedad terminal. Entendemos que la vida es un bien de cada uno, no es una obligación, sino un derecho más. Abogamos por la libertad.

-Una idea que causa conflicto con algunos sectores...

-No sé por qué. Parece que la vida no es tuya y que, por tanto, no tienes ningún derecho a disponer sobre ella. En DMD hay socios de todo tipo, religiosos y católicos. Yo soy católico. Pero el que tú seas católico no significa que tengas que comulgar con todo lo que te dicen. La religión tiene la idea de que la vida es de Dios y que él es quien la da y la quita. Nosotros entendemos que ésa es una forma de sumisión. Y ésta es una opinión mía, creo si hay un dios no quiere que seamos sumisos o esclavos y que pasemos un sufrimiento insoportable. La religión ha hecho daño tradicionalmente en ese aspecto porque no deja la libertad suficiente para que aquel que tenga un sufrimiento insoportable pueda finalizar su vida. Pero se finaliza. Estamos hartos de leer fulano se tira al tren o mengano se tira por la ventana.

-Hay gente que está terminal y ni siquiera puede suicidarse.

-Para eso está el testamento vital. Nosotros insistimos que es útil. Yo soy joven y no tengo ninguna enfermedad, pero si el día de mañana me pilla un coche y no puedo expresarme, quiero tener mi derecho a hacer con mi vida lo que quiera. El testamento vital no hace mención al suicidio asistido ni a la eutanasia porque esos conceptos no son legales con las leyes que tenemos, pero sí regula si quiero respiración asistida o no; si quiero que me den alimento por sonda o no.

-¿DMD aboga por el suicidio asistido y la eutanasia?

-Por supuesto que sí. Esos conceptos no supone quitarnos a ancianos de encima. Parece que somos unos asesinos. No es eso. Sino dejar que la persona sea libremente la que decida, sin coacción de ningún tipo. Y el que esté inválido, en cama y quiera vivir, que viva hasta sus últimas consecuencias. Pero el que quiera, tiene que tener su derecho a no tener porque pasar ese sufrimiento. En el fondo, todo se resume en libertad. En que nadie tiene que decirme qué hacer con mi vida y con mi cuerpo. Para mal o para bien.

-¿El avance del PP puede frenar los cambios legislativos?

-Yo intento separar la política de DMD. En la asociación hay socios de todas las ideologías. Sí es verdad que la Ley de Muerte Digna se ha frenado. Estaba iniciándose con el anterior Gobierno, pero se ha parado. Entiendo que este Gobierno, con la crisis, no la tiene en su lista de prioridades y va a sufrir un gran frenazo. Nosotros seguimos luchando porque esa ley salga. En Andalucía tenemos la suerte de tener una ley andaluza de muerte digna, aunque no llega hasta donde quisiéramos nosotros...

-¿En qué se queda corta?

-En el suicidio asistido y la eutanasia. Porque al estar en el Código Penal, o se modifica el Código Penal o no se puede entrar. Pero sí recoge bastantes cosas en las que DMD ha colaborado en la redacción.

-¿Con un gobierno de izquierdas sería más fácil esta legislación?

-Yo entiendo que sí, lo que no comparto es que tenga que ser así. Es un asunto que debe estar fuera de toda ideología política. La regulación de una muerte digna debe estar fuera de toda política y religión. El que sea religioso tendrá sus convicciones, pero el que no lo sea no tiene por qué acatar ningún precepto. Incluso el que sea religioso debe tener el derecho a hacer lo que quiera. Yo intento separar la política, pero sí es verdad que hay unos partidos que están más con nosotros.

-¿La sociedad está madura para una ley de muerte digna?

-Totalmente. Es un derecho al que uno se acoge libremente. El que no quiera, que no se acoja. Pero actualmente solo hay una vía y por esa hay que ir quiera usted o no quiera usted. Y eso no lo entendemos.

-¿Daría seguridad a los médicos?

-Totalmente. Una de las cosas que se pretendía con la Ley de Muerte Digna andaluza era precisamente dar seguridad jurídica a los médicos. Lo vimos en el caso de Huelva, donde se intentó impedir que Ramona muriera. La Consejería de Salud llamó al hospital porque había una ley y un testamento vital y ordenó que se le desconectara. El testamento vital debería hacerlo toda persona que está en el mundo. No lleva más de media hora, se hace en la Delegación de Salud. Los impresos se pueden descargar de internet y es un documento que se puede cambiar las veces que tú quieras. Es un trámite muy sencillo, pero a la hora de tener un problema, es tu voluntad. A la familia también la descarga de tomar una decisión bastante comprometida, como tener que tener que desconectarte de una máquina o no. Es seguridad para el médico, para la familia y para el paciente.

-¿Qué le diría a quienes se oponen a una ley de muerte digna?

-Les diría que no vamos contra nadie, que somos una asociación muy respetuosa, tanto con la legalidad vigente como con las posiciones personales de cada uno. Pero que no se nos puede obligar a comulgar con lo que no queremos. Les diría que nos conocieran, que debatieran con nosotros. De eso de trata, de debatir, de no imponer. Yo abogo por la libertad, que puedas hacer con tu vida y con tu cuerpo lo que a ti te parezca bien. Desde organizaciones que tienen que ver con la religión eso no se entiende porque Dios es el que da y quita la vida.

-¿Se hace eutanasia en España?

-Aunque los políticos digan que no se practica, la eutanasia se practica y se hace todos los días. No digo que se haga en hospitales, ojo. Y no conozco condenas penales por ese tema porque se suele hacer la vista gorda.

-¿Se refiere a eutanasia en casa?

-Sí y ahí no conozco ningún problema de ningún tipo. De hecho, en el caso de Ramón Sampedro, a Ramona no se le ha hecho nada. Puedes pedir que no te alimenten por sonda, que no te rehidraten, que te quiten la respiración asistida. Pero no puedes pedir la eutanasia porque no es legal.

-Lo que queréis es regularizar la situación...

-Exactamente. Si se aplica una sedación a un paciente y a causa de esa sedación muere, ¿eso cómo se llama? Eso se está haciendo, pero queremos que esté regulado, que no se esconda, que sea un derecho.

-Usted se define como un conservador que defiende la eutanasia...

-Exactamente. En DMD hemos tenido casos de personas del Opus Dei. Hay que separar religión y política de opciones personales. Yo soy católico, pero yo no acepto que la vida sea de Dios. Yo acepto que la vida es mía. A mí Dios me ha dado libertad para amar, para no amar; para tener hijos, para no tener hijos; para casarme, para no casarme... El hombre desde que nace es libre. ¿Pues por qué no hay libertad para decidir sobre tu propia vida más cuando hay un sufrimiento irreversible o una enfermedad terminal para acabar esa vida sin sufrimiento? Siempre desde la libertad. La eutanasia no va contra nadie, es una opción personal de cada uno. El que quiera morirse en un hospital sufriendo lo indecible, puede hacerlo y debe hacerlo si es su opción personal. Pero también tenemos derecho los que no entendemos la vida de esa forma a elegir el irnos sin sufrimiento. Y yo dudo, es una opinión personal, que si Dios existe, nos castigue por haber tomado esa opción.

-Dice que la sociedad está madura para una ley de muerte digna...

-Sí, pero el derecho a una muerte digna hay que conquistarlo. Entendemos que no está conquistado en el grado que debería estarlo. Todos los derechos se han conquistado en la historia de la humanidad, todos; el derecho a votar de la mujer se conquistó, no se lo dieron. Sabemos que día a día, nuestros derechos se pisotean, para eso está la Justicia. ¿Que no vamos a llegar a la eutanasia con este Gobierno? También lo creo porque sus ideas no están en ese sentido, pero no creo que se recorten derechos. Y si se recortan, para eso está DMD, para cuando esos derechos sean vulnerados.

martes, 10 de enero de 2012

'GUÍA DE SEDACIÓN PALIATIVA': NADA QUE CELEBRAR

 http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/01/09/actualidad/1326108427_536084.html

 

 

 

El documento de la OMC no aporta novedades ni da solución a algunos pacientes

 
Recientemente, la Organización Médica Colegial (OMC) y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) han dado a conocer a la prensa su Guía de Sedación Paliativa que, con cierta ingenuidad, ha sido acogida por algunos como un avance. Nosotros, médicos empeñados en reivindicar la autonomía real de las personas para diseñar por completo y en libertad su proceso vital, tras leer el documento que, hay que decirlo, nadie ha hecho llegar a sus presuntos destinatarios, los médicos, opinamos que nada hay en él digno de celebración. Ni como médicos ni, menos aún, como ciudadanos abocados a vivir más tarde o más temprano el proceso de nuestra propia muerte.

Intentaremos explicar nuestras discrepancias y reparos. En primer lugar cabe preguntarse en beneficio de quién se ha redactado la guía ¿de los pacientes en situación de terminalidad?, ¿de los médicos que les asistiremos? o tal vez ¿de la defensa de la vida como un don sacrosanto?


Porque si se hubiera tratado de beneficiar a los pacientes, a las personas que enfrentan la muerte en un horizonte cercano o inmediato, dando a sus médicos un instrumento para mejorar la atención en ese tramo final de la existencia, parecería lógico que a estas fechas el documento hubiera llegado a todos y cada uno de los médicos que, colegiados por imperativo legal, sufragamos la OMC con nuestras cuotas obligatorias. Cada día que se demore el conocimiento de la guía por quienes deberían aplicarla, nuevos enfermos y familias tendrán que enfrentar la muerte en un sufrimiento gratuito.

Bien es cierto que si un documento de mayor relevancia para la profesión médica como el Código Deontológico de la misma OMC no ha merecido la difusión —mucho menos la consulta— entre sus destinatarios, resultaría ingenuo esperar menos secretismo en éste.

La OMC se negó a la ley de muerte digna de Andalucía"

Viendo cómo se ha redactado la guía y su nula difusión entre ellos hay que concluir que tampoco parece haberse hecho en beneficio de los médicos. No se puede olvidar que tanto la guía como el Código Deontológico constituyen de hecho la norma que determinará si una concreta actuación médica se ajusta o no a la lex artis, ese difuso y confuso referente ético de cuya definición se apropian los integrantes de una organización, la OMC, con tan insignificante representatividad entre los médicos que si su elección se rigiera por los principios democráticos que regulan la participación en el legislativo, no alcanzaría representación parlamentaria.

Digámoslo con claridad: la OMC no intenta siquiera conocer la opinión de los médicos sobre estas cuestiones vitales porque está mucho más interesada en imponer al conjunto su visión particular y su ética obsoleta de la relación médico-paciente no sólo ignorando, incluso combatiendo, las leyes democráticas que regulan dicha relación. Los colegios de médicos son de hecho un elemento al servicio de los poderes fácticos reaccionarios que intentan evitar la democratización del ejercicio de la medicina e impedir que el paciente-ciudadano asuma el control de las decisiones que le afectan. Por eso, la OMC se opuso desde el principio a la ley de muerte digna de Andalucía alegando que avivaba “un debate social confuso e innecesario” y reclamando cláusulas de “objeción de conciencia” de los médicos para no cumplir con las obligaciones de buenas prácticas recogidas en la ley. Una estrategia de oposición que han compartido, por cierto, con la jerarquía católica y el Partido Popular.

Se nos antoja una peculiar coincidencia que el periodo de tiempo en que, según sus redactores, se ha elaborado la guía coincida exactamente con la aprobación y el debate de dicha ley andaluza a la que luego siguieron las de Aragón, Navarra y el proyecto de la estatal, en tramitación parlamentaria. Como damnificados por la incalificable actuación del consejero Lamela y del Partido Popular contra la sedación a pacientes terminales en el Hospital Severo Ochoa de Leganés, nos sentimos legitimados para preguntar por las razones que hacen esta guía necesaria ahora, tras las garantistas leyes de derechos ciudadanos en el proceso final de la vida, y no así hace siete años cuando la sedación terminal era puesta en la picota por los responsables políticos de la comunidad de Madrid.

No parece que su intención sea otra que la sacrosanta defensa de la vida"

No parece descabellado pensar que el objetivo de la publicación de esta guía de sedación paliativa, descartado el interés de enfermos y médicos, no sea otro que frenar el “deslizamiento” desde la sedación terminal, proclamada como derecho ciudadano por el artículo 14 de la ley andaluza, a “una eutanasia lenta” o “eutanasia encubierta” sobre la que previene la guía de la SECPAL y la OMC. Parece oportuno traer a colación la advertencia al respecto de la Conferencia Episcopal Española: “entre las conductas eutanásicas que se legalizarían con esta Ley está, en primer lugar, la posible sedación inadecuada”

Lo cierto es que, leída la guía con detenimiento, no parece que su intención sea otra que la sacrosanta defensa de la vida a que nos referíamos al principio, defensa que habría llevado al presidente de la OMC, Juan José Rodríguez Sendín, a presentar la sedación como “la mejor manera de luchar contra la eutanasia”. Porque si la verdadera intención de los redactores hubiera sido, como proclaman retóricamente, “que ningún enfermo sufra innecesariamente al final de la vida”, deberían haber inclinado la balanza entre los dos deberes fundamentales del médico según la guía: “respetar la vida y la dignidad de todos los enfermos”, en el sentido de la más eficaz prevención y alivio del sufrimiento, toda vez que en las situaciones de proximidad de la muerte el bien que el médico debe preservar a toda costa, incluso por encima de la escasa vida restante, es el confort del paciente, lo que exige la máxima eficacia en evitar el sufrimiento. ¿Garantiza esto la guía de la SECPAL-OMC? A nosotros nos parece que no; en absoluto. La guía no garantiza el respeto a las decisiones autónomas del paciente, a su dignidad personal, ni siquiera reduciendo la dignidad a la simple evitación del sufrimiento.

Empieza por distinguir entre síntomas difíciles de controlar y síntomas refractarios. Esta distinción podría ser un inocente ejercicio bizantino a no ser porque a renglón seguido sentencia que “no es aceptable la sedación ante síntomas difíciles de controlar cuando éstos no han demostrado su condición de refractarios”. Sigue la guía pontificando que los síntomas —nada menos que “delirio hiperactivo, nauseas/vómitos, disnea, dolor, hemorragia masiva y ansiedad o pánico” sólo adquieren la condición de refractarios cuando “no pueden ser adecuadamente controlados con los tratamientos disponibles, aplicados por médicos expertos, en un plazo de tiempo razonable” de tal manera que la sedación terminal, en la agonía, sólo esta indicada “para aquellos enfermos que son presa de sufrimientos intolerables y no han respondido a los tratamientos adecuados” y su aplicación “exige del médico, la comprobación cierta y consolidada de […] que existe un sufrimiento intenso causado por síntomas refractarios”. ¿Alguien cree de verdad que la intención de los redactores es evitar sufrimientos innecesarios al final de la vida? A nosotros no nos lo parece. A no ser que el concepto de la SECPAL y la OMC sobre el sufrimiento necesario esté más en consonancia con la opinión del arzobispo emérito de Pamplona: “Algunos confunden la dignidad de la muerte con el miedo al dolor”.

A muchos nos es muy difícil entender, desde una profesión que lleva siglos proclamando el tratamiento preventivo como muy superior al curativo hasta el punto de seguir vacunando hasta que las muertes producidas por la vacuna igualan o superan a las producidas por la enfermedad en no vacunados, que esta guía imponga tantas cautelas en lugar de recomendar utilizar todos los medios disponibles antes de que se produzcan esos sufrimientos intolerables. Para los autores de la guía, primero hay que “ser presa de sufrimientos intolerables” —intolerables ¿para el médico que los contempla o para el moribundo que los sufre?— y luego comprobar si se trata de síntomas refractarios o, simplemente, difíciles. No sea que caigamos en la eutanasia durmiendo a un paciente que sólo tiene una agonía entre síntomas difíciles que no han acreditado suficientemente su condición de refractarios; conducta reprobable sobre la que nos han prevenido los obispos.

Para este viaje no necesitábamos alforjas.

Luis Montes MiezaFernando Soler Grande son médicos y miembros de Derecho a Morir Dignamente.

viernes, 6 de enero de 2012

El debate sobre la eutanasia rebrota con fuerza en Gran Bretaña

05/01 19:33 CET
 
Un panel de expertos ha pedido al gobierno británico que modifique la legislación para que algunos enfermos terminales pueden optar a una muerte asistida para poner fin a su sufrimiento. La legislación establece penas de hasta 14 años de cárcel para quienes les ayuden, aunque raramente se aplica. Susan McArthy, que asistió a su esposo cuando se quitó la vida, afirma que es deplorable que se considere que ella cometió un delito, “pero es algo que tenía que hacer por él”, sentencia.

La ley actual hace que muchos enfermos en estado terminal se vayan a otros países, como Suiza, en busca de una muerte digna. Otros, explica Lord Falconer, presidente de la comisión de expertos, se ven forzados a recurrir a otras opciones:

- “La ley fuerza a mucha gente a suicidarse tempranamente o a tener una muerte en solitario, por lo que no protege al vulnerable”, dice.

Frente a sus argumentos, el doctor Peter Saunders, que se opone firmemente a la eutanasia, replica que “hay gente vulnerable, personas discapacitadas, deprimidas, ancianas o enfermas que pueden sentirse presionadas a acabar con sus vidas por miedo a ser una carga financiera y emocional para los demás”.

La Asociación Médica Británica también se opone a la eutanasia y se negó a participar en los trabajos del comité de Expertos, cuyas conclusiones se basan en las entrevistas realizadas durante un año a mil trescientas personas.

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martes, 3 de enero de 2012

UNA COMISIÓN BRITÁNICA PROPONE DESPENALIZAR EL SUICIDIO ASISTIDO


Actualmente, quien ayuda a alguien a suicidarse en el Reino Unido se enfrenta a 14 años de prisión

PÚBLICO.ES Madrid 02/01/2012 16:54 Actualizado: 02/01/2012 17:17
http://www.publico.es/internacional/415025/una-comision-britanica-propone-despenalizar-el-suicidio-asistido

Ayudar a suicidarse a una persona con una enfermedad terminal debe ser legal bajo estrictas medidas de seguridad, según un informe que presentará esta semana la británica Comisión para la Muerte Asistida, informa el diario The Guardian.
El informe de la Comisión pretende que la muerte asistida se legalice para una categoría muy limitada de enfermos terminales y se lleve a cabo de forma rigurosa y bajo procedimientos controlados. Lo que buscan es que se modifique la legislación por la que si una persona ayuda a otra a cometer suicidio se enfrenta a una pena de catorce años de prisión.
Los opositores de la Comisión, que está financiada por sir Terry Pratchett, enfermo de Alzheimer, y por Bernard Lewis, fundador de la cadena de moda River Island, denuncian que esta está formada por defensores de la eutanasia.
Aunque, según recoge el diario británico, es poco probable que el Parlamento apruebe cambiar la ley, los miembros de la Comisión confían en que su informe sirva para moverse en esa línea, pese a que el primer ministro británico, David Cameron, ya dejó claro en 2006 que no apoyaría ninguna modificación a este respecto.

Informe Asesoría DMD Rivas en Diciembre 2011

Informe Asesoría DMD Rivas en Diciembre 2011

Breve informe de la actividad  en Diciembre del servicio de asesoría sobre Testamento Vital y Muerte Digna a los vecinos del municipio.

Lunes 12 de Diciembre 

Coincidiendo con la reunión mensual del grupo que este mes. Se trataron temas de actualidad y opinión al tiempo que se informo de la reunión con la concejalía del Ayuntamiento.

Lunes 19 de Diciembre 
Asistieron Rufina y Eduardo
No hubo novedades de interés



Este mes se ha caracterizado por el escaso movimiento en los dos únicos días de actividad, dadas las festividades del último mes del año.